
Los procesos de fabricación y producción se enfrentan constantemente al reto de garantizar la longevidad y el funcionamiento eficaz de sus equipos, especialmente a medida que envejecen. Al igual que cualquier cuerpo sometido al paso del tiempo, los equipos se estropean debido a la fricción, la corrosión, los ciclos térmicos y mecánicos, las vibraciones y otras fuerzas. La inevitable progresión de estos factores provoca una reducción del rendimiento y, en última instancia, el fallo del equipo. El objetivo, entonces, es determinar cuándo ocurrirá esto para que el mantenimiento preventivo pueda realizarse en un momento óptimo y así evitar fallos al menor coste posible, sin afectar significativamente a la producción.