
El metano es el segundo gas de efecto invernadero más potente del mundo, responsable de un tercio del calentamiento global actual. En un periodo de 20 años, es más de 80 veces más potente que el dióxido de carbono (CO₂), lo que lo convierte en un objetivo prioritario para las políticas de mitigación de emisiones. La nueva regulación de metano de la UE (Reglamento EU 2024/1787) tiene como objetivo reducir estas emisiones en los sectores de petróleo, gas y carbón para limitar el impacto del calentamiento global.
Las fugas de metano pueden ocurrir en cualquier punto de la cadena de suministro de petróleo y gas: desde la producción y el procesamiento, hasta el almacenamiento y la distribución. Estas fugas suelen ser causadas por fallos en los equipos, mantenimiento deficiente, corrosión, degradación del material, o incluso errores de instalación. Hasta ahora, muchas empresas han tenido dificultades para identificar y reparar fugas de manera eficiente, lo cual ha resultado en altos niveles de emisión innecesaria.
El Reglamento establece que los operadores deben desarrollar sistemas avanzados de monitoreo, reporte y mitigación de emisiones, y realizar inspecciones periódicas para detectar y reparar fugas de metano, según la frecuencia y los umbrales definidos por la normativa. La falta de cumplimiento puede acarrear sanciones económicas, daños a la reputación de la empresa y la contribución directa al cambio climático. Además, según estudios recientes, el impacto climático de una mínima tasa de fuga de metano (tan baja como el 0.2%) puede ser equivalente al del uso de carbón.
Cumplir con la normativa es un desafío que muchas empresas enfrentan: los costos de equipos de detección, la necesidad de capacitación para utilizar tecnologías avanzadas, y la obligación de llevar a cabo reparaciones dentro de plazos estrictos son obstáculos significativos que complican el proceso.


La solución a este problema complejo radica en la adopción de tecnologías avanzadas que permitan una detección precisa y eficiente de emisiones de metano. En Apliter, ofrecemos la cámara OGI de FLIR, una tecnología de punta diseñada para cumplir con los estándares más estrictos de monitoreo y mitigación de emisiones:

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La Unión Europea ha implementado una normativa histórica para reducir las emisiones de metano en el sector energético: el Reglamento EU 2024/1787 sobre la reducción de emisiones de metano. Esta regulación tiene como objetivo limitar el impacto climático de uno de los gases de efecto invernadero más potentes, que es responsable de aproximadamente un tercio del calentamiento global que experimentamos hoy.
A continuación, te proporcionamos los puntos clave de la nueva regulación y cómo afecta a los operadores del sector energético:
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